Entre los asentamientos nuevos, estuvo la Col. Nueva Luz, fundada por el maestro Aarón Joaquín González en 1938, que contó con dos referentes principales que fueron el templo y la casa grande.
Templo La Luz del Mundo, espacio de fe
El templo quedó al centro de la calle más amplia que originalmente se le identificó en la Prolongación Eje Gigantes No. 1680 [2] (posteriormente al cambiar la nomenclatura de la ciudad paso a ser el mismo domicilio: 12 de Octubre No. 824), Col Nueva Luz, entre limitaciones materiales y temporales, fuera de la zona urbanizada. [3]
Integrantes del mismo grupo que vivían anteriormente alrededor del templo de la calle 46, S. L., fueron comisionados en 1938 -al concretizarse la compra de los terrenos en el área conocida como de “Los Somellera”, que era el apellido de los dueños-, a trasladarse a los terrenos Jacobo Varela, Calixto Delgado (esposo de Jovita López) y dos personas mas con sus familias a empezar a rebajar la tierra para hacer adobe, quedando unos paredones grandes a los lados de donde trabajaron dando lugar a un camino para carros.
Al edificar los muros correspondientes, Salvador Montaño y Jacobo Varela instalaron las cuadernas del templo para colocar el techo.
El emblemático lugar, se constituyó en el primer recinto religioso cristiano evangélico que además de limitar un espacio urbano, fue el más grande y de mayor actividad religiosa. El escritor Dante Medina, anota: “Pero hay otros monumentos que no parecen nuestros, que ignoramos como propios, que olvidamos: la antigua Cárcel de Escobedo, las Nueve Esquinas, la estación del Ferrocarril, la Iglesia de La Luz del Mundo”.[4]
El inmueble tuvo su apertura al servicio del culto público en la velada de año nuevo del 31 de diciembre de 1939 para recibir el año de 1940, [5] efectuándose la Santa Convocación Anual celebrada con una ceremonia especial en la que participaron del memorial de la última cena de Jesucristo con sus apóstoles, antes de su martirio.
Aunque, se ha de decir, que aún no se había poblado en su totalidad el nuevo núcleo habitacional de la Col. Nueva Luz, por lo que se continuo utilizando el anterior templo de la calle 46 con reuniones diarias y la escuela dominical que es la reunión principal de la semana y, en el nuevo templo, se efectuaban los servicios vespertinos dominicales, por lo que los que regresaban a la calle 46, caminaban por veredas oscuras y sembradíos, debido a que la ciudad llegaba hasta la calle 48. Recuerdan algunas personas de ese tiempo, que Dios había inspirado al oficial de policía que manejaba el reflector de la cárcel de Oblatos, sabiendo que los domingos a esas horas de la noche transitaban los hermanos a sus hogares, les alumbraba hasta que pasaba el último, y después continuaba con sus actividades de darle vuelta a los alrededores de la cárcel y de la ciudad.

Entrada de la casa de oración
[1] Véase: Palomar, Juan (2007), “Guadalajara en el tiempo”, 90 años de Jalisco en el El Informador. Guadalajara: El Informador, pp. 133-138. También véase: Mapa Fotográfico de 1948 del la mapoteca del AHJ.
[2] Véase: El Sol de Puebla 4/feb/1979, p. 5. Origen de un pueblo. (Templo 12 de Octubre 824).
La apertura del recinto fue el 31 de diciembre de 1939. La junta vecinal sesiono por primera vez el 26 de octubre de 1940, acordando el cambio de la calle 46 No. 224 del Sector Libertad a la Prolongación Eje Gigantes No. 1680, del Sector Reforma en acta dirigida a la Secretaría de Gobernación, respetuosamente firman el documento José Chávez, Jesús Robles, Trinidad Domínguez, J. J. Núñez, Prisciliano J. González, Francisco Moreno, Felipe Aguirre, Rodolfo Garibay, Rodolfo Alvarado y José D. Razo (una certificación del documento fue expedida por el C. Lic. José Andrade González, Secretario y Síndico del H. Ayuntamiento y el C. Vicente Barocio Olmedo, El Jefe de la Oficina en la Mesa: Primera, Número de Oficio: 24 el 11 de enero de 1950).
Para la construcción del nuevo lugar de reunión colaboraron en su construcción Lino Figueroa, Juan Flores, Antonio Pérez, Manuel Sánchez y la familia Varela eran los adoberos y el hno. Aarón colaboraba con una carretilla en la que trasladaba los adobes de donde se elaboraban hasta el lugar que se estaba construyendo, otros cargaban los adobes cuadrados (aproximadamente de 40 por 40) en su cabeza hasta con Eugenio Joaquín González quien era el maestro albañil y levantaba las bardas. Otros hermanos hacían el barro, la hna. Elisa Flores de Joaquín elaboraba aguas frescas y alimentos para los trabajadores. Tomás Montaño y su papá Salvador Montaño, los llamó el hno. Aarón de Tampico para que hicieran las través del templo y a Pedro Moreno y familia.
Aunque el local fue notificado a las autoridades por la junta vecinal de la colonia Nueva Luz, este fue reportado por el Ing. Heladio F. Baeza director de la Dirección de Planeación, Servicios Urbanos y Obras Públicas al presidente municipal, Salvador González Romo, expresándole en el oficio del 2 de enero de 1942 “dejo al criterio de ese H. Ayuntamiento resolver lo que juzgue conveniente”. Por lo que el alcalde liberó orden de clausura del inmueble el 6 de enero del mismo año. Ordenando el mismo alcalde Salvador González y el secretario Lic. Gustavo Meillón al C. Jefe de la Policía la reapertura del templo el 30 de abril de 1942, en el Oficio de Secretaría de Gobernación (debido a la desvinculación existente entre ambas dependencias públicas y los resabios de la revuelta de los cruzados cristeros).
La Profa. de Ciencias Químicas, María Luisa Gómez González, donó el primer sonido con el que contó el templo. Observando la hna. Gómez, que el Hno. Aarón Joaquín y los hermanos que presidían oraciones se cansaban de alzar la voz para hacerse escuchar en todo el templo.. Ella, conocía al Ing. Manuel Órnelas García, a quien mandó a que midiera la dimensión del templo e instalará un sonido adecuado, para sonorizar el lugar de reunión.
También, véase: Siglo 21 31/ago/1997, p. 4 Vida y Cultura. En el ojo ajeno: “Guadalajara y los fantasmas” Por Dante Medina. Anota: “Pero hay otros monumentos que no parecen nuestros, que ignoramos como propios, que olvidamos: la antigua Cárcel de Escobedo, las Nueve Esquinas, la estación del Ferrocarril, la Iglesia de La Luz del Mundo”.
El vecino de San Andrés, Agustín Briones, entre los recuerdo antiguos sobre los terrenos de los Somellera: “Y también el templo de los hermanos” (Op. Cit. Zataray 2005: 153).
[3] Véase: Melé, Patrice (2006), La producción del patrimonio urbano. México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, p. 210. Mapa. Aglomeración de Guadalajara, en que se indica: Espacio urbanizado denso: 1774, 1884, 1940 y 1990. Además, En el Plano de la ciudad y valle de Guadalajara levantado por la Dirección de Geografía, Meteorología e Hidrología de la Secretaria de Agricultura con la cooperación del Instituto de Geografía de la Universidad de Guadalajara en el año de 1942, el rector de la Universidad Lic. Rodolfo Delgado (rúbrica) y el director del Instituto Ing. Gabriel Ortiz Santos (rúbrica). Publicado por Fotozincografía de la Dirección de Geografía; Meteorología e Hidrología. Se observa el espacio físico de la conformación de la colonia Nueva Luz, que sólo marca manzanas sobre el Eje Oriente, y hacía el sur, solo de referente los camino al parque de San Rafael y el boulevard al pueblo de Tlaquepaque -en el que aparece la colonia Atlas-. El Eje Oriente con dirección al oriente al llegar a la confluencia de la calle 80, que se llamaba Venustiano Carranza (lado sector Reforma) y Vicente Guerreo (al lado sector Libertad), y que actualmente es Ejido para el sector Reforma y Felipe Ángeles, en el sector Libertad.
Por el Eje Oriente al cruzar San Andrés, se llamaba 16 de Septiembre, pasando el pueblo de San Andrés, se convertía en el camino a los pueblos de Tetlán y Zalatitán; probablemente, al cruzar el arroyo de San Andrés (actualmente Av. Plutarco Elías Calles), y que el mismo al atravesar el camino a San Gaspar -calle Pablo Valdez, cerca de la ex hacienda de Oblatos- desembocaba sus aguas hacia la barranca de Oblatos), se convertía en dicho camino real.
Cerca del pueblo de San Andrés, sobre el arroyo de San Andrés, se encontraba la presa de “Los Caños”, en la que los habitantes de San Andrés y de las colonias Nueva Luz y El Porvenir y de otras partes de la ciudad, acostumbraran ir de campo y bañarse.
Hacía el lado norte de la colonia, se localizaba cerca de la vía del tranvía y de la Penitencería del Estado. También se puede consultar: Jiménez Pelayo, Ágeda (1996), “El plano de Guadalajara 1943”, en Thomas Calvo, Brian C. Connaughton y Ágeda Jiménez Pelayo, Visiones de Guadalajara. En Homenaje a Jorge Dipp. México: Ensayos Jaliscienses/El Colegio de Jalisco, pp. 53-62. Y, a López, 2001:190 el Plano de Guadalajara 1942, muestra el Eje oriente, la calle 12 de Octubre, sin la colonia Nueva Luz..
Además, véase: Universidad de Guadalajara. El Sector Reforma de Guadalajara. Un espacio social planificado para el riesgo. México, 2001, pp. 16, 24 y 25.
[4] Véase: Siglo 21 31/ago/1997, p. 4. Vida y Cultura. En el ojo ajeno: “Guadalajara y los fantasmas” Por Dante Medina.
[5] Acontecimiento de apertura del recinto que trazo la extensión del grupo a Sonora, Baja California Norte, Sinaloa, Guanajuato, Coahuila, Aguascalientes, Durango, Zacatecas y el Estado de México, en México.
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